viñedos de la finca Sa Cabana al atardecer

Sa Cabana: una bodega familiar en Mallorca que recupera la tradición vitivinícola

En Binissalem, a los pies de la Sierra de Tramuntana, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, se encuentra Bodega Sa Cabana, un proyecto vitivinícola de la familia Codolá Bonet que combina la tradición de los antiguos cellers mallorquines con la innovación enológica.

Creemos que cada vino cuenta una historia y, en nuestro caso, esa historia habla de la riqueza de nuestra querida isla y del esmero de una familia dedicada a recuperar y proyectar su tradición vitivinícola. En esta nota, te contamos todo acerca de nuestro origen.

De finca agrícola a viñedo

En su origen, como muchas otras fincas tradicionales de la isla, Sa Cabana albergaba un policultivo: predominaban naranjos y limoneros, acompañados de olivos, almendros, algarrobos y cultivos de cereal. La familia Codolá Bonet, propietaria de la finca, también había desarrollado allí una pequeña explotación lechera, reflejo del vínculo estrecho con la tierra que caracterizó siempre a sus generaciones.

Con el tiempo —impulsados por el espíritu emprendedor que los distingue y también ante los cambios que trajo la llegada de grandes grupos al sector— decidieron diversificar su actividad hacia nuevos ámbitos, manteniendo como eje la tradición agrícola y la hospitalidad.

En Sa Cabana, ese mismo impulso se tradujo en un proceso de reconversión agrícola, liderado por Doña Francisca, que transformó paulatinamente el paisaje: los antiguos árboles dejaron espacio a los viñedos que hoy definen la esencia de la finca.

La excepcional calidad de nuestras uvas nos llevó a elaborar vino. Los resultados superaron nuestras expectativas. Decidimos profesionalizarnos e incorporar a destacados técnicos del sector vitivinícola en nuestro equipo.

El viñedo: variedades locales y sostenibilidad

viñedo de la finca Sa Cabana en plena cosecha

El viñedo de Sa Cabana se extiende a lo largo de más de 14 hectáreas. Fue en el año 2002 cuando celebramos su primera plantación. Por entonces, habíamos elegido variedades francesas tradicionales, entre las que se contaban las tintas Cabernet Sauvignon, Merlot y Syrah, y la blanca Chardonnay.

Pero con el tiempo entendimos lo importante de apostar por la identidad local y la sostenibilidad, por lo que activamos un proyecto de reconversión gradual hacia variedades autóctonas. Comenzamos con microvinificaciones experimentales para evaluar el comportamiento enológico de cada uva y descubrir las características varietales que aportan a los vinos que aspiramos a elaborar en el futuro. 

Entre estas iniciativas, destacamos nuestra nueva plantación de Giró Ros y nuestro trabajo con Callet, ambas variedades tradicionales de Mallorca, blanca y tinta respectivamente. En este segundo caso, desarrollamos una labor de campo que nos permitió seleccionar un clon particularmente interesante, con una calidad y un perfil únicos, que se ha convertido en nuestra promesa para los vinos que proyectamos en los próximos años. 

También continuamos apostando por el Manto Negro y el Escursac, variedades autóctonas que refuerzan nuestro compromiso con la identidad vitivinícola de la isla.

Filosofía de cultivo: respeto y detalle

Hacemos nuestro trabajo en el viñedo bajo un enfoque de respeto absoluto por el entorno. Con el objetivo claro de minimizar el impacto ambiental y preservar la biodiversidad de la finca, damos a nuestros tratamientos una base ecológica, ocupando solo lo indispensable de productos sistémicos. 

De a poco, hemos conseguido que todo nuestro cultivo se encuentre perfectamente adaptado a las condiciones edáficas y bioclimáticas de Mallorca.

trabajador podando vid en finca Sa Cabana

Toda nuestra labor la ejecutamos con atención al detalle. En Sa Cabana, priorizamos la calidad de la uva a una producción excesiva, a la vez que investigamos nuevas técnicas y procesos para optimizar la elaboración, integrando la experiencia tradicional con los avances tecnológicos que potencian la calidad de nuestros vinos.

Esa filosofía tan nuestra impregna cada una de nuestras acciones: elegimos producir vinos monovarietales, concebidos para expresar la tipicidad y pureza de cada variedad, sin recurrir a fusiones que puedan diluir su carácter.

Amor por la tierra y pasión por el vino

Para nosotros, Sa Cabana representa mucho más que un viñedo: es la recuperación de un legado que antaño unía a tantas familias mallorquinas, cuando casi cada casa contaba con su propio celler

En esta finca hemos querido rendir tributo a esa herencia, cultivando viñas con el mismo respeto y dedicación que nuestros antepasados, y llevando a cada copa el espíritu que nos guía: Amor por la tierra y pasión por el vino.

viñedos de Sa Cabana con la serra Tramuntana de fondo

Bodega Sa Cabana en Binissalem: tradición vitivinícola mallorquina, variedades autóctonas y vinos con amor por la tierra y pasión por el vino.